THE FISO´S HOUSE – Capítulo 3

10 02 2008

 THE FISO´S HOUSE – Bienvenidos a la República independiente del fiso.

Wercome una semana más a esta nuestra ReNÚblica, en la que la temperatura ambiente es de un frío ensordecedor (soy disléxica), a causa de la prohibición en el uso de cualquier aparato termo-enchufable, no vaya a ser que la factura de la luz se vuelva a colocar en 200 €. Prr.

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He aquí una visión bien curiosa de nuestro señorial portal, el cual sería más o menos como una frontera entre la calle sevillana (llena de maleantes, canis-chonis y sudacas) y nuestro idílico paraíso vecinal. Como podemos comprobar, poseemos buzones destartalados (siendo el que más canguelo da el del 4ºC, aún no me hago a la idea de compartir bloque con una tal Samara); baldosines con mosaicos que recuerdan a las últimas instancias romano-bizantinas (y que llevan sin limpiarse lo menos… tres años); dos interruptores que encienden esas lámparas bañadas en oro blanco con diamantes (como el vibrador de Victoria Beckham) y uno para poder abrir la puerta (ojo a la seguridad desplegada); paredes originalmente cubiertas por un gotelé blanco, que hace tiempo digi-evolucionó en gris marengo (que no sé lo que es, pero que mola de decirlo); y por último, esa puerta situada en el fondo (que bien podría ser la entrada a una tercera dimensión, o al menos a un ascensor, pero qué va, ¿para qué tenemos piernas?) y que alberga los cuadros de luz de cada república, además de una bolsa de pelotazos (verídico), la familia Pelusa Tang (medio española, medio coreana del sur) y tres fusibles fundidos que, como no se sabe en qué contenedor echar, pues ahí se quedan.

Bien, y recuperando la historia de la última semana, nos situamos en agosto, ahora sí que sí en la calle Don Fadrique, tres muchachas de periodismo (dos de segundo y una de primero) y dos madres muy cotorras. Las más mayores llevaban mucho tiempo detrás de conseguir ese piso (arriba descrito su portal) y la otra sólo buscaba un habitáculo donde poder hacer lo menos posible.

Comieron en Casa Manolo (otro plagio al gran Casa Juanito) hasta la hora estipulada para subir a la susodicha vivienda (o como la queráis llamar). La primera a la frente: no hay ascensor. En el segundo piso las madres ya desertaron, y tuvieron que hacer parada en boxes, mientras las atletas juveniles pudieron llegar al cuarto deseosas de inspeccionar su posible futura nueva casa. El espectáculo, en cambio, era devastador. Al parecer el piso estaba siendo habitado por tres Erasmus que habían sufrido mucho con el casero, por lo que, para vengarse, no se les ocurrió mejor idea que dejar la casa echa un cristo. Este era el aspecto final: primer dormitorio con cortinas rajadas y lámpara rota; baño con cristal roto y lleno de mierda; cocina con miles de alimentos tirados por el suelo, y algunos baldosines arrancados; salón con bragas en la mesa, calcetines por las esquinas, envoltorios de chocolatinas con chicles pegados, todo lleno de cacafuti y sin ningún mueble a la vista; segundo dormitorio con más bragas y ropa interior allá donde pisabas; tercer y último dormitorio con botellas de alcohol rodando por el suelo.

Y aún así, nos pareció un buen piso donde pasar este curso, por lo que, después de exigir varias cosas al casero, como una limpieza a fondo, paredes pintadas de nuevo, un sofá, dos sillones, baldosines y cristales nuevos para cocina y baño respectivamente, y el arreglo del grifo de la cocina (que tampoco iba), nos aventuramos a firmar el contrato (o más bien, un papel que escribió él en una cafetería de Santa Justa FF.CC. y por el cual cada cabeza le soltó 250 € – una de ellas 300 -, una locura).

Y como me aburro, termino por hoy, no sin antes…

LOS “X” DE LAS VIVIENDAS

Zac Efron.

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FDO: El espíritu de Samara, el hijo que se cambió de sexo de la familia del 4ºC.