Piensa en verde (I) – El mundo del Sr.M

8 11 2007

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INTRODUCCIÓN

Hoy comienza lo que puede ser uno de los mayores viajes que vosotros, ñus lectores, vais a hacer. Vamos a viajar por nuestra mente y por todo a lo que ello rodea.

El cerebro es una máquina totalmente excepcional, gracias a él sabemos como actuar en situaciones de peligro, como desenvolvernos ante un tipo de personas u otras, gracias a él asimilamos día a día infinidad de conocimientos, eliminamos los que no nos aportan nada y guardamos los que si. El cerebro y nuestra percepción de la realidad dirige nuestra vida, no hay ninguna acción que no salga de él y ningún pensamiento que no se genere en él. Él nos dice como sentirnos, como actuar, como pensar y resumidamente, como vivir. ¿No pensáis que deberíamos empezar a conocer un poco el por qué de todo esto?

¿Y si os digo que desde ya podemos empezar a dejar de ser personas tristes, a dejar de sentirnos en ridículo cuando hacemos algo mal y ponernos rojos, a dejar de fracasar en los estudios, en el amor o en el trabajo? ¿Y si os digo que podéis cambiar la realidad que os rodea a mejor tan solo con pensar en ella? ¿Y si os digo que una posible Matrix no es tan descabellada a día de hoy?

Bienvenidos al mundo de la metafísica, la física cuántica y la filosofía en general. Bienvenidos a vuestra nueva vida.

Tras esta breve introducción, quiero seguir con algo introductorio a futuros temas. Un ejemplo para que veáis de lo que hablo.

El agua es el más receptivo de los cuatro elementos (a saber, fuego, tierra, aire y agua). Esto hizo que un Japonés llamado Masaru Emoto, decidiera realizar experimentos con dicho elemento.

El objetivo era el siguiente, ver como el agua “reaccionaba” ante palabras, dibujos o tipos de música que expresaban sentimientos; por ejemplo: odio, amor, etc. Después, se congelaba el agua y se observaba la estética de los cristales de la misma.

Como muchos ya habréis intuido, las variaciones de los cristales se hicieron visibles dependiendo del sentimiento que se quisiera trasmitir. En este video podemos ver de lo que hablo: Ver video (Extracto de la película ¡¿Y tú qué sabes?!)

Cierto es que todo lo que reluce no es oro, y el Señor Emoto ha recibido bastantes críticas sobre las formas de llevar a cabo dicho experimento, pues pueden intervenir muchos factores a la hora de los cambios producidos en el agua… como la presencia de un observador (pero esto es otro artículo).

Pero obviando esto, pongámonos a pensar si realmente esto fuera así, si de verdad los sentimientos o el mero acto de escribir “Amor” en un recipiente, echarle agua y ver que su estructura había cambiado a una más bella… Da que pensar. Y da que pensar si sabemos que casi el 90% de nuestro cuerpo es agua.

No es ningún misterio que una persona que vive cabreada, deprimida o triste tiene peor salud (y de esto hablaré en otro artículo) que alguien alegre y optimista. Los pensamientos rigen nuestro cuerpo, nuestra vida y me aventuraría a decir que nuestra realidad (y esto es otro artículo)… Si estamos acostumbrados a un pensamiento negativo, a pensar que todo nos saldrá mal y que somos unos fracasados, tenderemos a llevar una vida de fracasados. Sin embargo una persona que ve su vida desde otro prisma, que no le importa que se hayan reído de él o que haya hecho el ridículo al explicar una cosa en clase, por ejemplo; esta persona acabará teniendo una mejor vida que la persona negativa.

El artículo de hoy tan solo es una mera pincelada a lo que se viene encima en posteriores artículos. Si os tomáis en serio este viaje dentro de vuestra mente, los resultados pueden ser totalmente gratificantes. También os tengo que decir que de metafísica y física cuántica conozco solo un poco y lo que conozco esta basado en el documental que he mencionado antes, por lo que estoy abierto a cualquier crítica constructiva.

Como dice el hombre del video de arriba: Si los pensamientos hacen eso al agua, imagina lo que los pensamientos pueden hacernos a nosotros.

Hasta la ñusemana que viene.

PD: Tanto que beso a mi chica y se me rompen los dientes.

PD2: Dos presidiarios. ¿Tú por qué estas aquí?… Por que no me dejan salir.

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